miércoles, 18 de julio de 2012

EL INVENTOR DE LAS ECOMAQUINAS





FOTO: Isaac Hernández

John Todd tiene un sueño incombustible desde niño: fundir la ecología y la tecnología. Desde que creó el New Alchemy Institute, allá por 1969, el sueño se ha convertido más bien en un empeño o en una misión de vida, plasmada en estas obras de "ingeniería natural" que él mismo ha bautiza como 'ecomáquinas'...
    "Una ecomáquina es una tecnología donde los 'engranajes' son seres vivos", explica el inventor. "Una ecomáquina puede servir para reaprovechar residuos, para generar biocombustibles, para producir alimentos, para limpiar aguas contaminadas... No hay nada comparable a la diversidad de la vida, trabajando por un fin común".
     Hablamos con John Todd bajo el rumor incesante y relajante de una de sus 'ecomáquinas' más celebradas, la del Centro Omega para la Vida Sostenible en Rhinebeck, a orillas del Hudson. En nuestra anterior entrega nos quedamos en el exterior del edificio "vivo" con el arquitecto Jason McLennan. Ahora nos adentramos en él de la mano de este biólogo y alquimista, nacido en Canad'ay afincado en Nueva Inglaterra...
    "En la naturaleza no hay residuos sino nutrientes. Los ecosistemas funcionan como  una auténtica sinfonía, con sus propios mecanismos autorreguladores. Ese modelo podemos replicarlo a todos los niveles, desde la actividad económica a la vida en las ciudades, o al funcionamiento de un edificio".
    Aunque pueda parecer un invernadero, lo que se esconde en este edificio "vivo" en el que estamos en una depuradora "natural", con plantas, algas, peces, hongos, bacterias, microorganismos,minerales y hasta caracoles, unidos con una meta común: reciclar hasta 200.000 litros diarios de agua.
     "Frente a las plantas convencionales de tratamiento a cielo abierto, aquí no hay olores", asegura Todd. "El agua sin tratar se contiene en tanques bajo la gravilla. De ahí pasa a los lagos y los estanques, y luego es bombeada hasta la ecomáquina del interior, donde empieza un viaje un ciclos, como si fuera un río. Cuando el agua llega a este extremo, pasa por gravedad hacia el filtro de arena, la última parte del proceso".
    "La belleza de la ecomáquina está en lo que no se ve", sostiene John Todd. "La belleza hay que apreciarla bajo el agua, en las raíces, y también en la fotosíntesis, que produce la liberación de sustancias que benefician al agua y al mecanismo general. Algunas plantas fabrican incluso potentes antibióticos naturales que matan los posibles focos de infección. El agua que sale de la ecomáquina es tan pura que lo mejor que podemos hacer con ella es devolverla al bosque para completar el ciclo".
      El pueblo de Harwich, en Massachusetts, fue el primero en aplicar el "invento" de John Todd al tratamiento de las aguas residuales. Desde entonces, las ecomáquinas se han propagado por California y Florida, y a lo largo del río Mississippi, demostrando su capacidad sin límites.
      John Todd, enamorado de los océanos, pionero de la biomímesis, insiste en que gran parte de las soluciones a los problemas que hemos creado giran en torno a nuestro elemento más preciado: "La vida en la Tierra es el ciclo del agua. Y nada mejor que usar la puerta "giratoria" entre la ecología y la tecnología para conocerla m'as a fondo y ser capaces de crear al mismo tiempo belleza, economía y funcionalidad".

martes, 17 de julio de 2012

CARTA A DIOS



Había un hombre que trabajaba en la oficina de correos, cuyo trabajo era procesar las cartas que traían la dirección ilegible.

Un día llegó a sus manos una carta que traía escritura temblorosa y que iba dirigida a Dios, pero no tenia dirección alguna. Como esa carta no iba a ir a ningún lado, decidió abrirla para ver de qué se trataba. La carta decía así:

Querido Dios: Soy una viuda de 84 años que vive de una pequeña pensión. Ayer alguien me robó el monedero, que tenía 600 euros. Era lo que me quedaba para el mes, y ahora voy a tener que esperar hasta el mes que viene. No sé qué hacer.

El próximo domingo es Navidad y había invitado a dos amigas mías a cenar, pero sin dinero, no tendré qué ofrecerles; no tengo ni comida para mí. No tengo familia y eres todo lo que tengo, mi única esperanza. ¿Me podrías ayudar? ¡Por favor!

Sinceramente, María.


Fue tal el impacto que la carta causó al empleado postal, que éste decidió mostrarla a sus compañeros de trabajo. Todos quedaron sorprendidos, y comenzaron a buscar en sus bolsos y carteras. Al final de la tarde habían hecho una colecta de 520 euros. Los guardaron en un sobre y lo mandaron a la dirección de María.

Esa tarde, todos los empleados que cooperaron sintieron un rico calorcito en el ambiente y una sensación de satisfacción que no experimentaban desde hacía mucho tiempo, sabiendo lo que habían hecho por María y sus amigas.

Llegó la Navidad y, como vino, se fue. Algunos días después de la Navidad, llegó a la oficina de correos otra carta de María. La reconocieron inmediatamente por la escritura y porque iba dirigida a Dios. La abrieron y todos, con curiosidad, leyeron lo que decía:

Querido Dios: Con lágrimas en mis ojos y con todo el agradecimiento de mi corazón te escribo estas líneas para decirte que mis amigas y yo hemos pasado una de las mejores Navidades de mi vida. Y todo por tu maravilloso regalo. Debes saber que siempre hemos sido fieles a tus mandamientos. Tal vez esa sea la razón de tu benevolencia con nosotras.

¡Gracias, Dios!

Por cierto, faltaban 80 euros. Seguramente se los quedaron esos hijoputas de Correos...

domingo, 15 de julio de 2012

COMISION DEL AGENTE COMERCIAL

LA COMISIÓN DEL AGENTE COMERCIAL: FORMULAS DE CALCULO


La semana pasada estuve al teléfono más de media hora respondiendo a esta pregunta a una empresa interesada en contratar los servicios de Agent Base, así que ordenando un poco mis ideas me parece útil que el artículo sobre agentes comerciales de esta semana trate sobre ello.
Esta es sin duda la pregunta que más recibo a la hora de definir la oferta de colaboración con agentes comerciales por parte de las empresas interesadas en trabajar con ellos. Se trata de un factor que las empresas, los Principales en términos mercantiles, quieren tener claro desde el principio para ir haciéndose su mapa mental sobre cómo integrar a este nuevo comercial externo. Precisamente cuanto mayor es la comisión que debe ofrecer más externo ven al agente.

Por otro lado no me cansaré de repetir que cuanto más alta la comisión mayores posibilidades de encontrar agentes, que éstos sean buenos y que vendan más.
Para los agentes también se trata evidentemente del factor más importante y el primero que analizan, aunque no el único, a la hora de tomar una decisión sobre una posible inclusión de los productos o servicios de la empresa en su cartera. Calculadora en mano echan dos cuentas rápidas sobre cuánto les podría reportar la propuesta del Principal en base al nivel de ventas que creen que pueden alcanzar.
Sin ser estos cuatro primeros párrafos la respuesta más precisa que puedo dar, lo cierto es que no hay una única respuesta. O mejor dicho hay una para cada situación; por lo que a preguntas genéricas respuestas múltiples:
La media se sitúa entre el 10% y 20%: se trata de un cálculo multisectorial y multicanal.
Pueden darse casos excepcionales: un 1% de comisión puede ser una buena comisión en ventas de grandes volúmenes a grandes superficies o en casos de grandes obras públicas o privadas. Sin embargo un 80% también se ve en productos de muy poco valor que requieren estos porcentajes de comisión para ser atractivos para los agentes comerciales.
La regla general de ofertar 1/3 del margen bruto suele dar buenos resultados.
Se debe intentar aplicar un único porcentaje fijo de comisión para todos los productos o servicios ofrecidos al agente. Cuanto más complejo sea su cálculo y más excepciones a la regla se apliquen más posibilidades de error se generarán. Además el agente puede interpretarlo como un intento de manipulación o de engaño para llevarle a cobrar menos.
En este caso es útil ponerse en la piel del agente: se pasa el tiempo fuera de la oficina vendiendo y tratando con clientes. Cuando regresa hacer papeleo y complicados cálculos para facturar sus comisiones no entra como parte de su objetivo.
La situación ideal para el agente sería la siguiente: al llegar a su oficina el agente ya ha recibido copia de todas las facturas emitidas ese mes por el Principal, de manera que el agente las suma, multiplica por un único tipo de comisión y emite su factura al Principal que a su vez se le paga por transferencia bancaria a la vista. Dentro de este apartado también merece una mención especial el transporte como factor que puede complicar significativamente el cálculo de las comisiones. Lo trataremos en posteriores artículos.
En la práctica siempre el agente comercial pensará que su labor merece algún punto más de comisión y el Principal estimará que ofreció demasiada comisión al agente y que éste lo haría igual de bien con algún punto menos.
En resumen podemos establecer tres reglas básicas sobre la comisión a pagar a un agente comercial:
– Fácil de calcular
– Tanta como sea posible
– Tan pronto como sea posible